Se
esconden hasta en el lugar más pequeño. ¿Qué esconden esos ojos que te hablan
con el ceño? Una intención, tal vez un
sentimiento o quizá un rencor. No
sabemos por temor y ni aún con preguntas se podrán obtener respuestas.
¿Qué
te asusta más: un mensaje de un conocido o del que estás por conocer? Sin dar alguna respuesta, la vida me
atropelló con la segunda opción. Sin
razón, sin motivos o ¿es que acaso conoces mi destino? ¡Cuéntame, cuéntame lo
que llevas escondido! Quiero saber lo que ocultas sin haberme conocido. Las dudas quedarán, pero lo que se recordará
es lo placentero de saber que el mensaje llegó en el momento certero. Aún así es un misterio… un misterio que llegó
y no se lo llevó el viento.
27/03/2012