Querida Luna, ¿me recuerdas?
Soy yo, si, la que no te olvida.
La que te susurra sus tristezas
y te cuenta la alegría de la vida.
Cuéntame una cosa que me intriga,
que me tiene al borde del abismo.
No te preocupes por mi, querida amiga,
solo espero una respuesta optimista.
Hoy no quiero rodeos ni indirectas.
Quiero franqueza y un poco de esperanza,
que me lleve a tomar decisiones correctas
y no caminos hacia la desesperanza.
Me pregunto si lo ves, tú que sabes de la noche.
Si duerme pensando en mi y ora porque lo note.
¿Acaso no lo ves? Por el que siento un derroche,
de esos que anima y hace que la alegría brote.
No te lo voy a negar, no puedo ocultar
que se forme una sonrisa al verlo
estando en una foto o viéndolo pasar,
no sé que sucede, no puedo contenerlo.
Querida Luna, ¿aún no lo ves?
Suspiro cada vez que lo veo,
el mundo se me pone al revés
lo que siento aún no me lo creo.
Enséñame qué debo hacer.
¿Acaso él no me ve o tal vez si?
Porque todo esto que está por florecer
no ha nacido así, porque sí.
Son sus ojos, son los que dicen algo más.
Que la amistad nos detiene a ambos
porque no queremos que se quebrante jamás.
Pero, ¿cómo evitar algo que se siente entre dos?
Ya sabes Luna, del bien que padezco,
pues jamás sería un mal, un buen sentimiento.
Creo que esta vez al corazón obedezco,
pues dime tú, ¿no lo ves, el bien que yo siento?
11/08/2012