Buscando tierra en el aire
encontré un cielo despejado.
Buscando tierra firme
descubrí que hay algo más que suelo,
reconocí que la tierra me
impulsa a estar un poco alejado,
que podría buscar tierra en
el aire, como fuego en el hielo.
Viendo cómo el árbol
extiende sus brazos, decidí imitarlo.
Observé que cada brazo tiene
una función en particular,
unos buscan el suelo, para
que nada pueda arrastrarlo,
otros buscan el aire,
buscando respirar, buscando otro lugar.
Mientras me encontré
queriendo ser árbol descubrí esto:
Mis pies siempre me
recordarán que necesito tierra firme,
para aprender a vivir con
una base, con lo que necesito,
sin ellos no habría la
oportunidad de andar, de irme.
Mis brazos extendidos me
hicieron comprender,
que en ellos recibiré lo que
yo me permita en mi vida;
abrazos, caricias, consuelo,
felicitación y amor.
Acabo de descubrir en esto
una sola salida.
Buscando tierra en el aire te encontré en el camino,
porque me hiciste entender
que el suelo es lugar
para echar raíces si quiero
contigo un destino.
Porque la base importa
cuando no se desea jugar.
Buscando tierra en el aire
descubrí que eres como árbol,
fuerte, con ilusiones de
alcanzar el aire, firme, inquebrantable.
Nos descubrimos buscando
tierra en el aire, como árbol.
Pero ese árbol me enseñó un
detalle que es incalculable.
Echar raíces contigo me ha
hecho ser más fuerte,
extender mis ramas al aire
me hizo encontrar tu suelo.
Uno en el que puedo crecer,
ser fértil, sin temer a la muerte.
Eres mi tierra firme, porque
eres el aire con el que tengo vuelo.
11/12/2013