Una semilla quedó plantada
en la tierra,
con mucho amor y ternura se
riega.
Cada mañana, cada tarde,
cada primavera
echan raíces fuertes bajo la
tierra.
Un sol que sale de día
y una semilla que crece hacia arriba,
y una semilla que crece hacia arriba,
tratando de alcanzar la luna
que brilla,
hasta llegar a ver un nuevo
día.
Sus raíces, han alcanzado
grandes profundidades,
haciéndolo más fuerte e
inquebrantable.
Vientos han soplado y ha
superado tempestades,
demostrando al día su
magnitud, de ser notable.
Hasta el día de hoy al árbol
lo mueven dos cosas:
Y son el amor de dos jóvenes
que oran.
Día y noche, noche y día,
llenan de rosas,
el jardín que desde un
comienzo atesoran.
19/10/2014
María T. Miranda Torres
& Eduardo A. Román Rodríguez