La luna se
encontraba esperando un planeta,
que le robara
suspiros y alguna sonrisa.
Simplemente
observaba, esa era su receta.
Se divertía
viviendo y sin ninguna prisa.
La luna
observaba el mundo, girando, andando.
Caminos sin recorrer,
otros ya conocidos.
Cuerpo celeste
que estás en la noche hablando,
no esperes un
planeta, un cuerpo frío desconocido.
La luna a punto
de marcharse la detuvo un rayo de luz.
Luz del día que
iluminaba el mundo y daba calor.
Cuerpo celeste,
que buscaba alivianar su cruz.
Cuerpo celeste
que encontró en la luna un gran amor.
Así se hallaron
estos cuerpos celestes, sin esperarlo.
Eclipses crean,
los días y noches alegran.
Cuerpos celestes
que todo pueden arriesgarlo,
por el amor que
se tienen, todo lo superan.
19/03/2014