En esa tarde mi bien mientras descansaba,
tuve un sueño en el que no te hallaba.
Soñaba que una tormenta se acercaba
y no estabas, por más que te buscaba.
Lluvia, truenos y rayos fueron en esencia
los que con mi profundo clamor exigían tu presencia.
Pues descubrí que escapando con gran elocuencia,
saliendo de mis sueños encontraría mi vivencia.
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