Y cuando el cuerpo se agota
sufriendo las osadías de la vida
no queda más remedio que una gota,
seguida por muchas corriendo perdida.
Porque el cuerpo y el alma sufren.
Porque la mente y el corazón padecen.
Porque los ojos también quieren,
de lo que crees que carecen.
Gotas de descarga corren
sin frenos sin temores,
pues quien evitarán que lloren
unos ojos de color marrones.
20/05/2013
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