En
recibiendo y dando, perdimos mientras tanto, un detalle que se olvidó en el
camino andado. Recojamos pues, los
rastros de lo nuestro; lo que se quedó en el tintero; lo que se quedó en un “Después. Luego”.
No perdamos lo construido, no desfallezcas en el ruido. No te deja oír, la neblina no te deja
ver. Bebamos pues, las amarguras del
ayer. En una copa rebosante, para después
disfrutar con placer. Seamos felices con
lo que somos. Seamos uno, viviendo en el
otro. Cada gota, hace un mar tuyo; cada
grano, hace una playa mía. Seamos pues,
un paraíso en donde convivamos; un oasis en donde bebamos, para transformar
nuestro ser, para transformar el nosotros y sumergirnos en los mares, de lo que
formamos.
26/agosto/2015
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