Querida oscuridad que
apaciguas mis días; gracias por volver a descansar mis ajoros. El manto de la noche me arropa junto a las
estrellas. Tu brisa arrulla mis sueños y
tu serenidad calma mis tempestades.
Tienes el mejor astro, que ilumina las noches más íntimas. Los poetas salen para disfrutar tu presencia
y te esperan con ansias en los días de tu ausencia. Escuchas los llantos en soledad, los gemidos
en la oscuridad y las fiestas en libertad.
Apacíguame en estos días de tormento, para que ya no viva en mí ningún
lamento. Confórtame en tu silencio
eterno, calma el ruido que llevo dentro.
Gracias por la compañía que me brindas al dormir, mientras que en las
horas de sueño te vas cuando ves al sol salir.
29/agosto/2016
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