En ese triste
destierro se encuentra,
un alma vagando
en pena,
que no se
concentra ni se centra
y en su interior
no está llena.
Voces, ecos,
susurros es lo que alcanza
a escuchar en su
interior, en su tormento,
uno que no lo
deja en paz, no lo amansa
pues desorden
tiene en este momento.
¿Quién entenderá
de tormentos?
¿Será de amor,
anhelo o lamento?
Nadie se
preocupa porque son lentos,
en entender y apreciar
este fragmento.
24/02/2013