Escápate

Escápate
Mykonos, Grecia

viernes, 12 de abril de 2013

Carta dirigida a los Claretianos:


         Jóvenes Claretianos, ¿no lo sienten? El Espíritu Santo nos mueve a realizar obras de bien para mejorar nuestra vida y la de los demás.  La llama ha sido encendida desde nuestro bautismo.  La mía fue avivada desde la Jornada Mundial de la Juventud 2011 en España (JMJ2011).  Querida familia Claretiana, las dificultades se presentarán, las tentaciones nunca cesarán.  Una cosa si les digo, apóyense del regalo más preciado que tienen: Dios.  Mi vida no es la misma desde que permití que tocara sinceramente mi corazón, pero sólo porque yo se lo permití.  ¿Tú, se lo has permitido?  No respondas.  Solo quiero expresar en esta breve carta lo agradecida que estoy con mi comunidad Claretiana.  No todo el que lea esto lo entenderá.  No es necesario que lo comprendan, sino que lo leas con los ojos de un corazón agradecido de tanto y tanto que se le ha dado que ahora lo único que desea es dar.  El grupo juvenil en el que estuve siempre fue un apoyo muy sólido en mi vida.  Los padrinos, a quienes les agradezco su amor incondicional por guiarnos en la fe, en el amor y en la caridad.  Hasta el último momento no nos abandonaron y nunca lo han hecho.  En realidad fue una dicha tener la oportunidad de tener dos pares de padrinos, porque lo único que han hecho es darnos el empujón que necesitamos cuando nos desanimamos.  Los jóvenes, no están perdidos como dice mucha gente.  El punto es que aún falta tanto por dar, por agradecer y obrar que una vida no sería suficiente para hacerle entender a la gente la obra tan maravillosa que Dios ha hecho en nosotros.  Ha sido el de la vida, una vida para amar sin esperar nada a cambio, para obrar sin buscar alabanzas, para creer aun siendo traicionados, para escuchar sin juzgar y comprender aunque seamos diferentes.  Definitivamente, una vida sin Dios es una vacía, sin esencia, sin motivos.  ¿Qué más que con saber que aunque todo el mundo te defraude siempre contarás con Él?  ¡Que Viva Claret! Quien tuvo el valor de dejar atrás lo que amaba para comenzar a amar a otros.  Ahora me rodean amistades verdaderas, personas sinceramente comprometidas a la causa de Jesús.  Qué más quisiera yo que otros vivan lo que yo siento, pienso y vivo.  No me importa lo que digan.  La fe cuando encuentra una base sólida se vuelve inquebrantable.  Solo crece, crece y crece.  Ánimo para que otros se contagien del amor Claretiano, del amor de la Virgen María y de su Hijo Jesús.  Estás a tiempo para retomar el sendero, con tu ejemplo, esfuerzo y dedicación.  Gracias por permitirme entrar en tus pensamientos.  Gracias porque tu gota de agua permitió crear este mar alborotado del amor hacia mi prójimo.  Y un detalle importante… no olvides que tú también debes pasar la llama de la fe.

12/04/2013

No hay comentarios:

Publicar un comentario