Jóvenes Claretianos, ¿no lo
sienten? El Espíritu Santo nos mueve a realizar obras de bien para mejorar
nuestra vida y la de los demás. La llama
ha sido encendida desde nuestro bautismo.
La mía fue avivada desde la Jornada Mundial de la Juventud 2011 en
España (JMJ2011). Querida familia
Claretiana, las dificultades se presentarán, las tentaciones nunca
cesarán. Una cosa si les digo, apóyense
del regalo más preciado que tienen: Dios.
Mi vida no es la misma desde que permití que tocara sinceramente mi
corazón, pero sólo porque yo se lo permití.
¿Tú, se lo has permitido? No
respondas. Solo quiero expresar en esta
breve carta lo agradecida que estoy con mi comunidad Claretiana. No todo el que lea esto lo entenderá. No es necesario que lo comprendan, sino que
lo leas con los ojos de un corazón agradecido de tanto y tanto que se le ha
dado que ahora lo único que desea es dar.
El grupo juvenil en el que estuve siempre fue un apoyo muy sólido en mi
vida. Los padrinos, a quienes les
agradezco su amor incondicional por guiarnos en la fe, en el amor y en la
caridad. Hasta el último momento no nos
abandonaron y nunca lo han hecho. En
realidad fue una dicha tener la oportunidad de tener dos pares de padrinos,
porque lo único que han hecho es darnos el empujón que necesitamos cuando nos
desanimamos. Los jóvenes, no están
perdidos como dice mucha gente. El punto
es que aún falta tanto por dar, por agradecer y obrar que una vida no sería
suficiente para hacerle entender a la gente la obra tan maravillosa que Dios ha
hecho en nosotros. Ha sido el de la
vida, una vida para amar sin esperar nada a cambio, para obrar sin buscar
alabanzas, para creer aun siendo traicionados, para escuchar sin juzgar y
comprender aunque seamos diferentes.
Definitivamente, una vida sin Dios es una vacía, sin esencia, sin
motivos. ¿Qué más que con saber que
aunque todo el mundo te defraude siempre contarás con Él? ¡Que Viva Claret! Quien tuvo el valor de
dejar atrás lo que amaba para comenzar a amar a otros. Ahora me rodean amistades verdaderas,
personas sinceramente comprometidas a la causa de Jesús. Qué más quisiera yo que otros vivan lo que yo
siento, pienso y vivo. No me importa lo
que digan. La fe cuando encuentra una
base sólida se vuelve inquebrantable.
Solo crece, crece y crece. Ánimo
para que otros se contagien del amor Claretiano, del amor de la Virgen María y
de su Hijo Jesús. Estás a tiempo para
retomar el sendero, con tu ejemplo, esfuerzo y dedicación. Gracias por permitirme entrar en tus
pensamientos. Gracias porque tu gota de
agua permitió crear este mar alborotado del amor hacia mi prójimo. Y un detalle importante… no olvides que tú
también debes pasar la llama de la fe.
12/04/2013
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