Estuvo tan
cerca, al borde de mis labios,
su mano sobre la
mía y ahí quedó.
Silencio, más
serenos que los sabios.
Miradas encontradas,
solo eso nos llenó.
Amistad, ¿estás
seguro? No lo creo.
Mírate, ¿por qué
tomas mis manos?
¿Acaso crees que
no lo veo?
Esto no es amor
de hermanos.
Y allí, en ese
silencio y en tensión
dijiste lo que
siempre tuvo más razón,
que yo, al
parecer, poseía tu corazón.
Y allí con un
beso sellaste tu confesión.
09/04/2013
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