La fragilidad de las cosas se encuentra en lo que hace fuerte al otro. Puedes quitarle a una persona lo que le hace fuerte y verás cómo se derrumbará. San Agustín escribe "Quítale al peregrino la esperanza de llegar, y al instante se le quiebran las fuerzas de marchar." Nuestros caminos, nuestro andar siempre será uno de nuevas posibilidades. Nuestras pisadas andarán senderos que no entenderemos al instante pero tampoco lo comprenderemos en lo absoluto. ¿No te has puesto a pensar que los peores enemigos que uno puede tener son las personas que más te conocen? Las mejores amistades, la familia, tus aliados y cómplices son en los que más tú confías y debido a eso ellos tienen a la mano tus debilidades, lo que te destruye y lo que te quitaría las ganas de vivir. No busco que desconfíes, no quiero que decepciones y menos aún que dejes de tener amistades. Lo más que puedo hacer por ti es advertirte: No todo el mundo es de fiar y solo pocos conocerán tu mundo. Anda con cautela, sé espontáneo pero no imprudente, sé sincero pero no arrogante, porque las cosas siempre se devolverán en vida y nunca sabrás el siguiente movimiento con el que te toparás en la próxima esquina.
08/03/2012
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