Cuántos darían por tener sabia la razón,
para así no tener que padecer del corazón.
¡Pobre del mío que se ilusiona
y veo como se desmorona!
¿Quién entiende sobre las leyes del amor?
Que venga y me explique entonces,
porque no comprendo cuál es su clamor.
Solo escucho en él unas cuantas voces.
Atrevido es, que se enamora del que ya lo está.
Se conforma con escuchar del amigo que viene y se va.
“¡No seas tonta, no te das cuenta!
Pues el amor que te ofrecen es de renta.”
Ya, basta tonto corazón, te dejaré sentir con una condición:
Que del próximo que te enamores te sea correspondido,
porque cuando el amor es solo de uno, es como una maldición.
Descansa tranquilo, en paz, de ahora en adelante no andes perdido.
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